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Deportes de inviernoDisfrutar de una mañana de frío y sol esquiando en la montaña es uno de los grandes placeres del invierno. No obstante, preste atención: aunque la mayoría de las caídas no conllevan gravedad, un simple error de reglaje de material, o una falta de dominio en la trayectoria pueden tener consecuencias terribles. Para evitar las fracturas, los esguinces y las colisiones, es indispensable adoptar una actitud de respecto hacia los demás. ¡Y cuidado con los que esquían fuera de pista!
 

La primera precaución que hay que tomar cuando uno se presenta en lo alto de una pista es una de las más difíciles y consiste en encontrarse en buena forma física. Una actividad deportiva regular durante todo el año proporciona la resistencia y el aguante necesarios para un buen día de montaña. Lanzarse en un descenso cuando uno se siente cansado es un grave error. Hay que estar distendido y en buena forma para evitar tensiones y malas caídas.

Por otra parte, las mujeres embarazadas deben evitar totalmente las altitudes superiores a 2.500 metros y evitar el esquí desde el cuatro mes de embarazo. Es aconsejable realizar algunos estiramientos en la cima del primer descenso. Otra actitud juiciosa: comenzar su día de esquí con uno o dos descensos fáciles, en una pista verde o azul. Los debutantes no se aventurarán en las pistas rojas o negras, demasiado difíciles para su nivel de esquí.

Los nuevos deportes de deslizamiento, del tipo snowboard o patinete generan más accidentes todavía y muchos debutantes subestiman los riesgos y pecan de incautos. El material ha de estar en buen estado y adaptado al nivel y a la morfología del esquiador. Un debutante optará por esquís más cortos, menos rápidos pero más manejables. Las personas que alquilan el material son en general buenos consejeros. Las botas han de ser cómodas y se tienen que llevar con un único par de calcetines. Los esquís presentan bordes afilados, una suela encerada y fijaciones bien sujetas. Están obligatoriamente provistos de un dispositivo de freno automático: si pierde uno de ellos, éste no se precipitará por la pendiente, lo que antiguamente ocasionaba múltiples accidentes.

Un momento de suma importancia es el ajuste de la fijación de la bota al esquí. Esta no debe ir ni muy floja ni muy ajustada, pero sí adaptada a la morfología y al nivel técnico del esquiador. El que el esquí no salte ocasiona la mayoría de los esguinces y fracturas de los miembros inferiores, mientras que perder el esquí súbitamente provoca caídas inesperadas, y, por tanto, más peligrosas todavía.

Al esquiador de nivel intermedio se le aconseja llevar a cabo una rápida comprobación: cuando pare, gire los pies hacia el interior, con las rodillas ligeramente flexionadas. Este único movimiento deberá ser suficiente para la apertura de la fijación, que debe hacerse sin dolor, pero con un esfuerzo de rotación.

La fractura de la muñeca es el riesgo principal del snowboarder. Justifica llevar protecciones reforzadas (las "boardies"), que sólo son cambiadas por el 17% de los practicantes.

Uso del casco recomendado

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Siempre hay que emplear guantes gruesos, incluso aunque haga calor, porque protegen las manos en caso de caída. La vestimenta ha de estar constituida por capas sucesivas (es preferible el algodón, la lana y la lana polar antes que los sintéticos), para poder vestirse o desvestirse en función de los cambios de temperatura. Los debutantes, que se caen a menudo, optarán preferentemente por una combinación hermética forrada. Las gafas o máscaras (protección índice 4) son indispensables.

Llevar casco es una protección necesaria, sobre todo para los niños, primeras víctimas de los traumatismos craneales. Un buen casco tiene ventilación, es ligero, y se adapta a las condiciones del esquí (superficie esquiable, parque de debutantes o pista de competición). Debe poder llevarse cómodamente todo el tiempo, sin estorbar la vista ni la audición. La correa del mentón se ha de ajustar correctamente.

El equipo ha de completarse con la indispensable mochila pequeña. Ésta ha de contener crema solar (para aplicar regularmente), crema de cacao para los labios, sudadera, gorro, plano de las pistas, horarios de los remontes, teléfono móvil o silbato, sin olvidar víveres y bebidas. La práctica del esquí implica un gasto energético importante: hace falta alimentarse regularmente y tomarse pausas.

Sobre las pistas, el buen conocimiento de las reglas de seguridad representa una condición esencial del respeto hacia los demás. El dominio de la velocidad y la prioridad hacia el esquiador que desciende son los dos principios básicos. De forma general, no hay que molestar a los demás esquiadores con su comportamiento y hay que respetar, como en todos los ámbitos, unas distancias de seguridad, así que cuidado con la envergadura de sus palos de esquí. En los pasajes estrechos y embotellados, espere su turno y respete aún más a los esquiadores de nivel más bajo.

La visibilidad es un factor a tener en cuenta en todo momento. Es esencial ver y ser visible, y no parar al pie de un montículo o de una curva cerrada. Vigile a los demás esquiadores, especialmente antes de una curva o cuando vuelva a reanudar el descenso. Respete la señalización y las balizas, y tenga cuidado en las intersecciones. En caso de mucha fatiga, es mejor descalzarse, y alcanzar la parte baja de la pista caminando por un lateral de la pista. Si la pendiente de la pista es muy acentuada, resígnense y pida ayuda.

Las reglas enunciadas anteriormente se aplican al esquí de fondo para el que recordamos igualmente que es esencial circular en el sentido de las flechas de recorrido.
 

El esquí, deporte de riesgo

Los esquiadores, con un 68% de los accidentes y los snowboarders, con un 24 %, son los que más lesiones acumulan, muy por encima de los esquiadores de fondo, que representan sólo un 1% de los lesionados.

La lesión más frecuente es el esguince de rodilla: afecta mayoritariamente a las mujeres de más de 25 años y puede desencadenar incluso una rotura del ligamento. Por estos motivos, nunca está de más insistir en la importancia de un buen ajuste de las fijaciones, que no deben colocarse ni muy sueltas ni muy apretadas.

 

 

 
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