Català Castellano

Especiales·Recomendaciones·Enlaces de Interés·Glosario de Seguros
 

Verano sin riesgos

CONTACTO
Atención al cliente
901 500 300 • 93 496 47 96
servitel_atlantis@gacm.es
 Otros servicios y teléfonos
 Buscador de Oficinas
CP:
e-cliente.jpg
¡Por fin las vacaciones de verano! Sol, paseos, picnic, baños... sus hijos no pueden esperar más. Por eso, para que las alegrías de la vida al aire libre no se conviertan en pesadillas, le facilitamos algunos consejos que permitirán a grandes y pequeños disfrutar a tope del verano.


¡El sol!
No olvide nunca que el sol puede ser peligroso para la salud de sus hijos. Sepa protegerlos desde la edad más temprana ya que las consecuencias de exposiciones prolongadas al sol multiplican los riesgos de quemaduras, lesiones de la piel, así como de cáncer de piel.
 
Verano sin riesgosEs indispensable volver a aplicar crema solar al menos cada dos horas (y más si se bañan a menudo), cuyo índice de protección debe ser elevado (mínimo 25).
 
No se olvide de las zonas sensibles: orejas, nariz, cuello y pies. Su farmacéutico le aconsejará para elegir la crema más adaptada a la piel de su pequeñín.
 
Y aunque el cielo esté cubierto o haya viento, el sol no deja de ser un peligro. Cubra siempre a su pequeño con una camiseta, una gorra con ala ancha para protegerle las orejas y la nuca y gafas de sol envolventes y anti-rayos UV.
 
La sombra evidentemente es la mejor protección para los bebés, sobre todo en las horas más calurosas, es decir entre las 11h y las 16h.
 
Los riesgos de insolación son reales. Vómitos, dolores de cabeza, cansancio y a veces fiebre... son señales de aviso de que algo no va bien. En estos casos, ponga a su hijo a la sombra, en posición medio sentada (con la cabeza alta si la cara está roja o con la cabeza baja si está pálido) y hágale beber agua en pequeñas cantidades y con mucha frecuencia.
 
Otro peligro es la deshidratación. Un niño abatido, con ojeras y cara pálida debe ser visto de urgencia por un médico. Para la siesta, evite los lugares demasiado calurosos. Piense en dar de beber regularmente a su hijo, sobre todo si es muy pequeño. Un bebé se deshidrata muy rápido. Para los largos trayectos en coche por ejemplo, no olvide llevar un biberón de agua o una botella para los más grandes. E incluso si no tiene sed, insista para que su hijo beba muy regularmente, aunque sólo sea un trago.
 
Finalmente, no deje nunca a su hijo solo en el coche, aunque sea con la ventana abierta o en la sombra. De manera general, piense en dar ejemplo a sus hijos respetando usted también las normas de seguridad, las seguirán aún mejor y todo el mundo saldrá ganando.


El baño
En la piscina, en un lago o en el mar, opte siempre por los baños vigilados. Además, aunque exista personal de seguridad, mejor siga estando alerta. Nuestros pequeños adoran el agua pero no siempre son conscientes de sus peligros y bastan algunos segundos de descuido para que ocurra lo peor. Sepa que un niño puede ahogarse en 20 centímetros de agua. La protección cercana es por tanto imprescindible.

Si su criatura aún no sabe nadar, impóngale que lleve manguitos, un flotador o un bañador de material flotante.
En grandes extensiones de agua, vigile que los más mayores, que ya saben nadar, no se vayan nunca solos y no se alejen de la orilla. Ellos tampoco están exentos de sufrir un calambre.
 
Verano sin riesgosEnséñele a su hijo a mojarse progresivamente con el fin de prevenir cortes de digestión o desmayos. Cuidado también con los accidentes relacionados con el fondo del agua o incluso con la profundidad: ¡nada de chapuzones sin haber comprobado el terreno antes!
 
En caso de ahogamiento, la velocidad de intervención es primordial. Una vez que la persona está fuera del agua, haga bascular su cabeza hacia atrás para ayudarle a respirar si está consciente. Avise a los servicios de emergencias, y mientras espera, desvístala, séquela y cúbrala con ropa seca.

 
Si la víctima está inconsciente pero respira, túmbela sobre el costado e incline su cabeza hacia atrás. Sólo si tiene los conocimientos, practique los primeros auxilios a la espera de la llegada de los profesionales.

Los buenos reflejos frente al agua
Un tercio de las víctimas de incidentes en el agua, terminan perdiendo la vida. Los hombres de más de 45 años y los niños menores de 6 son los segmentos de población que más engrosan estas cifras.
 
Aunque los ahogamientos en el mar son más numerosos, los que ocurren en agua dulce son los que ocasionan un mayor número de fallecimientos, por malestar, caída o corte de digestión.
 
La falta de experiencia es, con la falta de vigilancia, la primera causa de ahogamiento en los menores de 13 años. Lo primero que conviene hacer es contestar a una pregunta tan sencilla y complicada como si sabe nadar. Para estar seguro, haga estos tres pequeños ejercicios:
 
  • vaya debajo del agua: realice tres inmersiones de 10 segundos entrecortados con 10 segundos de recuperación;
  • permanezca en el agua sin moverse: flote con los brazos y las piernas abiertas y con los pulmones bien llenos de aire;
  • nade 10 minutos seguidos: nade despacio echando el aire en el agua antes de retomarlo fuera.

Si ha fallado en alguna de esas pruebas, sin querer ofenderle, no sabe nadar.

Desde la edad de 3 meses los niños son acogidos en los centros de actividades y de despertar acuáticos.
Sin embargo, para aprender a nadar en el verdadero sentido del término, el pequeño tendrá que esperar a cumplir los 6 años, momento en que sus facultades de movimiento y de respiración están plenamente coordinadas. Es útil concienciarles de los peligros relacionados con el agua en cuanto tengan edad para comprender.
Un niño de edad temprana puede ahogarse en menos de tres minutos en 20 centímetros de agua solo.
Antes de bañarse en agua salvaje como la de un lago, mar o río es importante obtener información de los socorristas u otros veraneantes. El agua puede esconder trampas invisibles, incluidos sus accesos: las orillas inestables, que se hunden o se resbalan, pueden precipitarle al agua. En el mar, algunos lugares están sembrados de rocas cortantes que aparecen solo con marea baja.
 
En algunas zonas litorales, especialmente del Atlántico, existen poderosas corrientes que aspiran a los nadadores hacia alta mar. Por ese motivo, las zonas de baño autorizadas y vigiladas están estrictamente delimitadas.
Atención a las playas desérticas y no vigiladas. Numerosos ahogamientos se deben al agotamiento: se recomienda dejarse llevar por la corriente en vez de intentar luchar contra ella.
 
Las olas, a menudo muy divertidas, son sin embargo capaces de dejar inconsciente a un nadador o de ahogarlo si no hace pie. Los más vulnerables son los niños, las personas mayores o aquellas que hayan consumido alcohol.

¡Cuidado con las piscinas privadas!
Las piscinas son los lugares más seguros para nadar y sin embargo, todavía hoy se ahoga la gente en ellas, y mucho. Todos los especialistas están de acuerdo: la vigilancia por parte de los adultos a los niños que nadan o que juegan cerca de la piscina debe ser permanente y activa, incluida aun cuando exista un dispositivo de protección (barrera, alarma, compuerta corredera, etc.) estandarizado.
 
Hay que disponer, en el borde de la piscina, de una pértiga, un flotador y un teléfono para avisar a los servicios de emergencia en caso de necesidad.
 
Tras el baño, acuérdese de sacar del agua todos los juguetes que el niño pudiese querer coger y de poner en marcha el equipo de protección (cerrar la barrera, correr la compuerta, encender la alarma..., etc.). Si usted posee una piscina privada, le conviene aprender primeros auxilios.

Progresividad y condición física
Hay que ponerse retos a su medida, sobre todo en agua viva o en el mar. No siga ciegamente a nadadores más entrenados que usted. La mejor manera de no sobreestimarse consiste en hacer pruebas progresivas que requieren cada vez un mayor esfuerzo.

Flotadores y manguitos
En cuanto esté cerca de una extensión de agua, el niño que no sabe nadar debe estar equipado de manguitos o de un bañador de material flotante. Cuando lo compre, compruebe que ese material lleva la marca CE.
Tenga siempre presente que estas precauciones no deben en ningún caso sustituir a la vigilancia de los niños, que debe ser constante.
Un cambio brusco de temperatura puede conllevar una pérdida de conocimiento inmediata con parada cardiaca. La entrada en el agua debe por tanto ser progresiva y conviene siempre mojar la nuca y los brazos antes de la inmersión total. No se debe ingerir alcohol (el alcohol es la segunda causa de ahogamiento de los hombres de entre 25 y 44 años) y conviene refrescarse frecuentemente (cada 15 minutos) si se toma el sol.
 
Por otra parte, los aparatos flotantes presentan el riesgo de desinflarse o hundirse en aguas agitadas y también pueden ser empujados hacia alta mar por corrientes o vientos terrales. Estas frágiles embarcaciones no deben alejarse a más de 300 metros de la orillas y sus ocupantes han de saber nadar.
 
Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Quiero saber más.
 
 Entidades del Grupo ACM España · Política de Privacidad del Grupo ACM España · Contacto · Mapa Web · Preguntas frequentes · Política de cookies · Información legal

Los productos distribuidos bajo la marca ATLANTIS están asegurados por las entidades del Grupo ACM España.
2018 ATLANTIS